El expolio de Sevilla: Murillo (I)





Un grupo de religiosos, entre los que se encuentra el franciscano Julián de Alcalá, está reunido en lo que parece ser una loma a las afueras de una ciudad, posiblemente Madrid.
Todos señalan unas llamas que emergen desde algún edificio, hecho que parece identificar fray Julián como la ascensión a los cielos del alma de Felipe II, recientemente fallecido.

Este cuadro, pintado por Bartolomé Esteban Murillo entorno a 1645, estuvo colgado durante siglos en el Convento de San Francisco, concretamente hasta 1810, año en que lo arrancó de sus paredes la codicia del Mariscal Soult y compañía durante la ocupación napoleónica de Sevilla.
Amontonado en el Alcázar junto a cientos de obras de arte expoliadas de otros conventos, iglesias y palacios andaluces, fue enviado primero a Francia y, tras pasar por diversas colecciones privadas, llegó en 1968 al Museo de Williamstown, en Massachussetts (Estados Unidos) donde hoy día puede visitarse.


Bartolomé Esteban Murillo,
Visión de Fray Julián de Alcalá de la Ascensión del alma de Felipe II
Imagen tomada de la página Imamuseum.org 



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